Argentina ganó, no clasificó, pero dejó una buena imágen

Foto: FIBA

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El equipo de Sergio Hernández necesitaba ganar por 14 puntos o más de diferencia para meterse en las semifinales de los Juegos Panamericanos de Toronto. No obstante, triunfó por 10 (80 a 70) y se quedó afuera de las medallas. Vale la victoria y el desarrollo de un plantel joven.

Argentina logró su primera victoria en los Juegos Panamericanos de Toronto, pero no le alcanzó para clasificar a semifinales. Ganó por 10 (80 a 70) cuando necesitaba una diferencia de 14 para obtener la clasificación. Nicolás Brussino fue el máximo goleador del equipo con 21 puntos.

El equipo de Sergio Hernández tardó en entrar en juego. Tal vez por las pocas horas de descanso o por la necesidad rápida de ventaja. Lo que sea: le costó ganar ritmo de juego. Pero cuando lo encontró mostró actitud y compromiso para ir al frente. Y lentamente, con Garino y Laprovittola como estandartes, sacó una ventaja de 12 (44 a 32) que le permitió irse al descanso con toda la ilusión.

En el complemento, esa diferencia llegó a estirarse hasta los 17 puntos (grandes pasajes de Brussino). Parecía que el batacazo era posible. No obstante, volvieron las dudas defensivas y con muy poco, los dominicanos limaron el marcador. Se quedaron con ese tercer cuarto por 20 a 10, limitando en gran parte las ofensivas argentinas con un planteo zonal confuso y arriesgado para el contexto del encuentro. Igual les salió bien.

Para los diez finales, la Selección quemó sus últimos cartuchos. Jugó a matar o morir. Y casi mata, pero terminó muriendo. Logró sacar nuevamente 12 puntos a falta 1’52, con Brussino como estandarte, Laprovittola muy agresivo y Aguerre activo. Sin embargo, como durante los dos partidos anteriores, faltó serenidad en el cierre. Una pérdida del ex base de Lanús buscando a Delía y un tiro de tres que mimoseó con el aro condenaron al conjunto argentino (imposible juzgarlo: fue el absoluto líder durante todo el juego).

Habrá quienes juzguen a este equipo por no haber peleado una medalla en Toronto. Y habrá quienes comprendan que acá se ha dado un gran paso en el desarrollo individual y el deseo de recambio. Sólo es cuestión de tiempo.

Prensa CABB

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