Un jueves inolvidable…

Ya un poco más tranquilo después de tanta adrenalina, quiero tratar de reflejar lo vivido hace 48 horas. La noche del jueves fue la más emocionante que me tocó vivir hasta el momento como periodista dentro de una cancha de básquet. Fue una jornada mágica, llena de buenos momentos y un sinfín de halagos para Manu.

Foto: NBA.com

En primera persona…
Desde que llegamos a San Antonio no se hablaba de otra cosa más que de Ginobili, los relatos de gente de la ciudad sobre como el bahiense influyó en la comunidad, su estilo dentro y fuera de la cancha, la humildad con la que siempre se dirigió hacia los fans y la prensa, todo eso y mucho más son las cosas que hicieron de este jugador una leyenda viviente.

En un esfuerzo enorme para llegar hasta aquí, pudimos dialogar con ex compañeros, ex entrenadores y colegas que siguieron muy de cerca la carrera del astro argentino desde sus inicios vistiendo la albiceleste en las categorías inferiores hasta llegar a ser el referente que fue con la generación dorada.

No les voy a mentir, un par de lágrimas se me salieron al escuchar las más de 18000 almas vitoreando “Manu, Manu, Manu”, porque no eran solamente argentinos, sino todo un estado que lo adoptó desde que llegó y que para ellos es de los suyos, como Tim Duncan, Tony Parker o hasta el mismo Gregg Popovich.

Manu nos dejó un legado enorme tanto en lo deportivo como en lo humano. Fue, es y será por siempre la primera súper estrella en la historia de la NBA a la cual no le interesó salir de la banca de los suplentes para hacer que el resto de sus compañeros se luzcan. Un gran líder no es el que anota 57 puntos por partido, sino que es todo lo contrario, es el que prioriza dar una asistencia para que otro convierta y se nutra de confianza para darle más energía al equipo; es aquel que con 40 años se tiró al piso innumerables veces a pelear una pelota durante un partido de la fase regular; es aquel que siempre buscó la manera de ser mejor para su equipo.

Gracias Manu por lograr que en un país extranjero nos hicieran sentir como en casa.

Gracias a todo el equipo de Interbasquet por confiar en mí para esta histórica cobertura.

Gracias a Ramiro Buteler y su libro Desbordado por sumarse a la causa.

Eternamente agradecido a mi esposa por ser la que impulsó a realizar toda esta travesía, que sin ella nunca lo podría haber logrado sólo.

Y muchas gracias a NBA Latin América por permitirnos y facilitarnos nuestra labor durante estos días en San Antonio.

Como siempre digo a nuestros seguidores, GRACIAS POR ESTAR DEL OTRO LADO, PORQUE USTEDES HACEN QUE CADA DÍA CRESCAMOS MÁS Y MÁS, LO QUE NOS MOTIVA E IMPULSA A LLEVARLES LA MEJOR INFORMACIÓN DESDE TODOS LOS RINCONES DEL MUNDO

Algunas frases…
Tony parker
“Nunca fuiste egoista. Fuiste tan solidario que aceptaste salir del banco. Sos tan humilde que fuiste una inspiración para todos nosotros. Él es la definición del mejor básquet. Para cerrar, sos una leyenda, un absoluto campeón. Gracias por tu amistad, gracias por inspirarme y fue un honor jugar con vos”

Fabricio Oberto
“El año pasado me llamó en Agosto, vi su llamada a las 10 de la mañana y sabía que se iba a retirar. Iba a ser un día triste. Fue muy emotivo, dije guau, se va a retirar. Compartimos podios en la NBA, en los Juegos Olímpicos, en el Mundial. Y estuvo conmigo en la cirugía, me soportó después de la anestesia y eso demuestra que grande es como amigo y como persona. El mejor momento de mi carrera fue ser parte de esta familia. Fue increíble”

Manu por Manu…
“No tenía ninguna expectativa de estar ni siquiera cerca de ésto. Cuando empecé a ser un poco mejor, pensé en tener una carrera exitosa en Europa, tal vez algún día ganar algo con la selección nacional. Un día me levanté y estoy acá, con todas estas leyendas, con los chicos que hablaron antes, gente que amo, respeto y admiro, es increíble. Me vuela la cabeza. Estoy tan agradecido, que me gustaría darles la mano a todos y cada uno de los que están acá”.

“He tenido suerte toda mi vida. Fui criado en una familia con dos padres que me apoyaron mucho y me permitieron seguir mis sueños, seguir mi pasión, el básquet. Fui criado en una ciudad que vive el básquet de una forma muy especial y eso alimento mi hambre de jugar al básquet. Eso no lo elegí, ni nacer en esa familia ni en ese lugar. A los 20 estaba jugando en una ciudad en Argentina y conocí a esta hermosa, carismática mujer”.

“Años después, estábamos con la Selección preparándonos para el torneo y no tenía ni idea de lo que pasaba. Ahí recibí la llamada que los campeones me habían elegido. No lo podía creer. Eso me hizo cambiar mis objetivos, sabía que estaba en el radar, que dependía de mí. Si era lo suficientemente bueno, iba a recibir esa llamada y tres años después llegué aquí. Tuve mucha suerte, me tocaron grandes cartas y yo solo tenía que saber jugarlas”.

Algunos testimonios…
Leo Montero

Coach Carlos Morales

Ernesto Jerez

Esteban Abed y Daniela Scrofani – Enviados Especiales a San Antonio (TEXAS)