Diario de Viaje: «Nuestro primer contacto con China»

Ya estamos en China, mientras esperamos el viaje a Wuhan, sede de la primera fase de Argentina, les contamos nuestra experiencia desde que salimos hasta nuestra llegada a Shanghai.


Si bien el cansancio nos pasó factura luego de 35 horas de viaje entre Córdoba y Shanghai tratamos de salir y ver como es la vida en esta populosa ciudad.

Comenzamos muy temprano el lunes 26 de Agosto, ansioso (ni te cuento) todo parece ser una aventura, la intrigante China nos espera. Luego de pasar mediodía en Buenos Aires, nos trasladamos desde Aeroparque hacia Ezeiza, allí tuvimos que esperar hasta las 20 horas nuestro vuelo a Atlanta (la capital del estado de Georgia) una de las ciudades mas habitadas de los Estados Unidos. Pocas veces, pude conciliar el sueño en un avión, pero la tranquilidad del vuelo y el enorme trajín que tenía hizo que durmiera profundamente cerca de cinco horas, al despertar pude ver cuando sobrevolabamos «Barranquilla» la iluminada ciudad colombiana fue lo último que se vio antes de ingresar al Caribe.
Horas más tarde (alrededor de las 5 AM hora local), llegábamos a la ciudad de Atlanta, lamentablemente el tiempo de estadía no fue suficiente para ir a visitar «World of Coca Cola» el museo de la conocida bebida gaseosa, una de las atracciones de esta ciudad.

La mañana se hizo un poco larga, hasta que a las 15.30 horas nos esperaba el avión que nos llevaría a la ciudad de Shanghai, nuestra primera escala en China.

El tramo desde Atlanta a Shanghai fue el trayecto más largo que debíamos soportar, fue llamativo viajar siempre con la luz del día, es decir nunca anocheció por eso lo destaco como una rareza. El avión marcaba que habían pasado 24 horas de viaje cuando solo eran poco mas de 14 las transcurridas (ahí perdimos las 11 horas que tenemos de diferencia en el horario).
Ya aterrizados en China, Shanghai nos recibió con densos nubarrones un calor insoportable y una humedad de 98%, cada paso era una nueva vivencia y tratamos de no cometer errores para evitar demoras, todo ello gracias a las recomendaciones de nuestros colegas quienes ya estaban en China.

La comunicación era sumamente importante, lo cual lo solucionamos luego de realizar el trámite de migraciones con un aparato que nos dá internet permanente. A partir de allí la llegada al hotel era muy necesaria, como pocas veces y debido al impedimento idiomático, planificamos tramo a tramo como llegar del Aeropuerto de Pudong al hotel.
El metro (por cierto lo mejor que he visto en los distintos lugares del mundo que me ha tocado visitar) era la opción más económica, por apenas 7 yuanes estaríamos en nuestro destino, pero a la hora de sacar el ticket nuestro primer inconveniente, el expendedor de boletos no aceptaba (o yo no sabía como) dinero en efectivo, así que después de probar distintas maneras, recibí la ayuda de una persona (occidental, no era China) y pagó con su celular.

Solucionada la compra del boleto y tal como lo habíamos planificado, pudimos combinar perfectamente las líneas de metro para llegar al Hotel de Shanghai.

Un reparador baño nos recargó las pilas como para salir a conocer el entorno pero la lluvia nos obligó a permanecer en el hotel. Ahora ponemos la cabeza en el Mundial, aunque tomaremos contacto con la selección recién cuando lleguemos a Wuhan. En una próxima entrega les contamos más experiencias, sobretodo con la comida que entre las rarezas de los platos, los palillos y unos pinches hasta ahora fue un escollo para poder alimentarnos.

Sergio Mamondi – Enviado Especial a China
Interbasquet Córdoba



Categorías:Mundial China 2019

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