Juan Abeiro uno de los abanderados de Ameghino

Radicado en Villa María desde el 2017, Juan se convirtió en uno de los jugadores más representativos de Ameghino en este reciente periodo de la Liga Argentina. Es referente, y uno de los líderes del equipo junto a otros dos jugadores que también son pilares del León, el capitán Abel Aristimuño y su entrenador Pablo Castro.

Foto: German Ruiz para Prensa Ameghino


El pivote platense ya lleva tres años dentro de la institución de Villa María y se transformó en todo un referente. Su temporada en el club, el lazo que lo une a una institución que la siente como una familia y sus sueños con el León. reproducimos la nota que le hiciera Lucas Leiva para el departamento de prensa de la AdC.

La situación que estamos viviendo nos agarró acá en Villa María, por suerte estando acá en casa y con la familia. Estamos todos juntos acá, tranquilos y esperando que todo esto pase para volver a la normalidad o la nueva normalidad que tengamos (risas). Con ganas de salir y entrenar como nos gusta tanto a nosotros, pero bueno, el club tuvo la buena idea de que nosotros sigamos entrenándonos desde que se decretó la cuarentena”, comienza explicando Juan entre la situación vivida a nivel mundial por la pandemia del CoVid-19, y los trabajos de entrenamiento con modalidad online que se emplean desde Ameghino.

“Nos dieron algo de 5 días libres y después desde el programa de Zoom fuimos entrenando técnica y físicamente en medida de lo que podía cada uno en su casa. Tratando de seguir con esto, como el club también lo hace con los más chiquitos, minis y formativas, intentando sumarle lo más que se pueda, y la parte física tratar de hacerla también”, añadió el pivote.

Juan es un símbolo de referencia y jerarquía dentro de la institución, pero también dentro de la Liga, recordando que previamente tuvo pasos por equipos como Estudiantes de Olavarría (con el cual incluso ascendió del Torneo Federal a la Liga Argentina en 2014), u otros equipos como Facundo de La Rioja, alguna experiencia en Chile y previamente, antes de arribar al León, un paso breve por Rocamora donde ya había demostrando todo su potencial.

En Olavarría jugó la temporada 2014/15 del ascenso y rindió (9,3 puntos y 5,9 rebotes en 28 encuentros). Luego, en el Rojo uruguayense tuvo una experiencia pasando por la 2016/17 con registros interesantes (16,9 puntos y 7,7 rebotes en 9 partidos). Pero esa nivel tenía que encontrarlo en plenitud durante toda una temporada, y así llegó su etapa en Villa María.

– ¿Qué análisis hacés de este último año que pasó?
. Logramos armar un grupo hermoso, nos sentíamos muy bien dentro de la cancha todos. La incorporación de Alloatti y Fraga nos dio un plus de calidad y potenció el profesionalismo del club, algo que ya se traía en Ameghino como institución modelo que es. La llegada de los chicos nos hizo jugar mejor, jugar mejor. Tuvimos partidos realmente muy pero muy lindos, geniales para todos, para el público general, como contra Barrio Parque o Villa San Martín que jugamos un partidazo acá. La verdad es que muy contentos con el equipo que formamos y manteniendo como siempre la idea de Ameghino que juega un básquet por ahí no tan tradicional donde juega todo el resto pero nos acoplamos muy bien a lo que nos pedía el cuerpo técnico.

– Desde lo individual tuviste otro año top, excelente en el rendimiento y una vez más siendo muy regular.
. La verdad es que yo siempre trato de seguir entrenando fuerte y poder darle al equipo lo que necesita, lo que en este caso Castro necesite, entrenarlo y poder hacerlo en el partido. Gracias a Dios me viene saliendo, vengo rindiendo, pero eso sinceramente va de la mano del equipo, porque el equipo hace que uno tenga esas ganas, que tenga las fuerzas para salir a la cancha, siempre seguir y tratar de dar lo mejor. Obviamente también la confianza de ellos de dame la pelota y que yo trate de hacer lo mejor. La verdad es que estoy muy contento con el club, con la gente, con dirigentes, cuerpo técnico, la misma hinchada que siempre está. No me canso de decir que el club es una verdadera familia. Me ha pasado muy pocas veces, creo que Estudiantes de Olavarría y ahora Ameghino. Son clubes donde uno siente que está en su casa, y creo que por eso también estoy desde hace tantos años acá, me quedé y espero quedarme bastantes años más también (risas). Estoy muy contento en Ameghino. Estoy feliz, y creo que eso también se demuestra un poco dentro de la cancha.

– Eso justamente te iba a comentar. Entre Ameghino y vos existe una especie de lazo, no materializado quizá pero percibible, algo que se palpa desde afuera, que lo expresas tanto vos hablando del club o jugando o dentro de las instalaciones en el día a día, como así también así de recíproco es desde el club hacia vos.
. Sí. Yo creo que cuando vos encontrás un lugar donde estás bien, y sobre todo tu familia está bien, y tratan bien a vos y a tu familia mejor que a vos, es como si fuera perfecto. No tengo dudas, es perfecto. La gente que hay acá la he conocido en muy pocos lados o casi no he conocido gente como acá, entonces la verdad es que uno trata de hacer las cosas bien porque se siente cómodo, porque está feliz y su familia está feliz. Creo que los que tenemos familia y hacemos este deporte es tan importante de que ellos estén cómodos, que a veces es más importante que vos. Entonces encontramos esa relación en la cual el dirigente es casi un amigo, obviamente que manteniendo lo profesional pero me refiero a un tipo de relación. Entendí el juego de Ameghino, el de Castro que es un entrenador que quiere te des cuenta que lo único que busca es que seas el mejor, nada más, que vos saques lo que por ahí no estabas acostumbrado a hacer, aunque eso no significa que te quiera sacar de tu juego sino al contrario, potenciarlo, o darte más armas en momentos donde las puedas utilizar.

“Ameghino es un club magnífico, no puedo decir más que cosas lindas y buenas del club como todas las que te vengo diciendo. Y no me canso de decirlo porque así lo siento. Una ciudad que también lo acompaña, porque la ciudad es preciosa, tenés un montón de cosas para hacer y disfrutarla. Así que creo que va por ahí ese sentido de pertenencia del que hablamos, eso que te hace decir ‘yo por este club quiero dejar algo de todas las cosas que me dan’. Me gustaría retribuirlas, tanto como ganando el 3×3 que fue algo hermoso para darle una copa al club de lo que sea, y ojalá también nos pueda poner en la Liga o ayudar a eso, a que cumplan ese sueño y logren lo que con tanto esfuerzo están luchando que es llegar a la máxima categoría. No tengo dudas de que Ameghino se lo merece, por todo lo que hacen, hasta por los mismos dirigentes ir y hacer la tribuna, ir y cobrar la entrada, ir y estar en el kiosco y atender… ellos están, siempre están y se nota. Ellos aman el club y hacen todo por el club, no solo porque aportan económicamente sino que también lo hacen por amor, y eso es lo que a uno le genera ese vínculo. Uno mira esas cosas y dice ‘estos tipos trabajan a full todo el día y a su vez tienen tiempo de ir al club y hacer cosas’, entonces yo que solamente tengo que ir y jugar al básquet, tengo que hacerlo con todo y demostrarles a ellos que lo dejo todo por el club porque estoy más que agradecido” finalizó diciendo el jugador de Ameghino.

Lucas Leiva – Prensa AdC