Kiana Ferreyra: su experiencia en Europa desde los 14 años y el sueño con la Selección

La guardia se volvió de España para estar en la preselección U19. Contó cómo eligió el básquet sobre la gimnasia por herencia familiar, cómo ha sido la experiencia allá y estos días de prácticas en el Cenard.

Foto: Club Bolivar

“Es algo único e inigualable, yo por poder entrenar con la Selección doy todo”. Así resumió Kiana Ferreyra su experiencia con la Selección Femenina U19 tras los entrenamietos realizados en el Cenard. “Me vine de España para poder cumplir esta ilusión. No me quería perder esta oportunidad ya que es algo único y cada entrenamiento es una nueva meta y desafío. Amo a la Selección y me encanta, es un sueño cada vez que puedo ir al CENARD a entrenar”, continuó Kiki, quien no había podido ser parte de las pasadas concentraciones lideradas por Gregorio Martínez de cara al Premundial suspendido debido a sus compromisos en Europa.

De gimnasta a jugadora de básquet en Europa

“Empecé porque mis padres y hermanos jugaban… Además mi papá es representante, está muy metido en el básquet. A él no le gustaba mucho el femenino y yo hacía gimnasia artística, desde los 2 años hasta los 13. Fue mi mamá que un día dijo ‘toda tu familia está metida en el básquet y vos no empezás a entrenar’. Yo no quería, estaba negada. Mi papá y mis hermanos igual. Hasta que un amigo de la familia le dijo a mi papá que iban a poner básquet femenino en el club donde yo empecé y mi mamá prácticamente me obligó a ir desde los 8 años”, relató Kiana sobre su comienzo en Sportivo Bolivar de Carlos Paz, en Córdoba. “Al principio era como que yo sólo hacía gimnasia artística e iba dos veces por semana a básquet y de un día para el otro dejé gimnasia y le empecé a meter al básquet”. Durante aquel trayecto tuvo la posibilidad de tener a sus hermanos y a su papá como entrenadores del equipo, mientras su mamá era la delegada del básquet femenino en el club.

Con sólo 14 años se fue a Europa y con la compañía de su mamá viajó para comenzar su carrera en el deporte. Al recordar su partida, Ferreyra comentó: “Fue porque mi papá cuando era más chico representaba a un jugador y él se quedó viviendo en Italia, empezó a ser entrenador y vio un video mio. Le habló a mi papá sin saber que yo era su hija, se pusieron en contacto y yo ya venía con que quería irme a Europa y de un día para el otro mi papá me dijo ‘bueno te vas a Europa’ y tuve la posibilidad de irme. Fue muy duro porque tuve que dejar el colegio, mis amigos, separar a mi familia -que en ese sentido fue muy feo-, pero sabíamos que iba a ser para un largo camino y para una hermosa experiencia que al final lo terminó siendo”.

Desde el 2017 hasta la actualidad jugó en cuatro equipos: primero vistió la camiseta del Ragusa, luego formó parte del Alma Patti junto a Marina Kramer, previo a la pandemia defendió los colores del Cestistica Rivana junto a Gabi Herrera -los tres equipos en la Lega B, la tercera categoría de Italia-, y post cuarentena se entrenó con el Picken Claret, equipo que milita en la Liga Femenina 2 de España.

“Mi vida normal en Europa es entrenar a la mañana, ir al gimnasio, depende del club si es por cuenta propia. Allá se hace gimnasio pero no les gusta mucho que las jugadoras vayan y a mi me encanta, ya es una rutina, es algo que necesito. Entonces iba medio a escondidas por la mañana y después pedía para poder ir a tirar al aro, había días que me daban y otro que no, yo trataba de siempre entrenar. Después tenía entrenamientos, con el equipo, todos los días por la tarde y siempre había un día a la semana que era libre, que generalmente son los lunes porque jugábamos sábados o domingo. Y como hacía la escuela online dependiendo la hora que me quedaba del día libre entraba a la escuela e iba haciendo los trabajos que me mandaban los profes”, contó Kiana sobre su vida en Italia antes del Covid 19.

Las complicaciones de la pandemia

En plena competencia con el Cestistica Rivana comenzaron los problemas y Kiki debió superarlos de una manera muy particular. “La cuarentena la empecé en Italia, en Riva del Garda, ahí estaba yo jugando con Gabi Herrera. Ella la primera semana tuvo la posibilidad de volverse a Argentina, yo le había pedido al club si podía ir a España y me dijeron que no, yo en ese momento era menor de edad y no me dejaban. Mis papás trataron de llevarme a España con ellos y el club no quería porque nos dijeron que si yo me iba antes de que se termine el contrato iba a tener problemas, así que me tuve que quedar desde el 20 de febrero hasta el 7 de abril mas o menos, sola en Italia en un departamento que tenía que salir yo hacer la compras. La verdad que fue una cuarentena bastante complicada. Yo entrenaba todos los días pero obviamente no era lo mismo, porque ni siquiera me podían llevar materiales al departamento para hacer algo. Me la rebuscaba con un bidón de agua, con una silla y con eso tratar de buscar cosas para poder seguir trabajando. Tampoco podía picar mucho la pelota, ni ir al patio porque yo tenía vecinos. Fue una cuarenta muy complicada, no se la deseo a nadie. Por suerte, apenas se terminó el contrato con el club, mis papás alquilaron un auto y me pudieron ir a buscar hasta Italia”, relata.

Kiana se perdió los primeros entrenamientos en el CENARD, a finales del 2020, debido a las restricciones para viajar que causó la pandemia y tampoco pudo estar presente en las primeras de este 2021 porque se sumó al Picken Claret, en España, que estaba en pleno torneo. Después de un complicado año de cuarentena, la cordobesa de 18 años tuvo la posibilidad de volver a jugar, una emocionante experiencia: “Obviamente que el volver a competir, volver a jugar es una sensación hermosa, única, esa adrenalina pre-partido es lo más lindo que hay para un deportista. Los primeros meses costó entrar en ritmo y todo eso, después de casi diez meses de inactividad. No tocar una cancha fue bastante complicado, pero feliz de poder volver a empezar. Fue hermoso. Me acuerdo de jugar un partido y estar super nerviosa, fue un volver a mi primer partido en mini. Tuve la misma sensación. Siempre tratando de dar lo mejor, el 100%, tratando de sentirme bien y disfrutar sobre todo”. Kiana se sumó al equipo sobre el cierre de la temporada, como ficha juvenil, en la Liga Femenina 2 y sólo jugó en dos encuentros acumulando un total de 9 minutos.

Vestir la celeste y blanca

“Es algo divino, todos los días una nueva meta, un nuevo desafío en el cual siempre buscás mejorar para hacer que el nivel de equipo crezca y uno sea mejor, en el presente y a futuro”, asegura sobre su experiencia con la Selección mientras analiza los días vividos en el CENARD junto al cuerpo técnico liderado por Gregorio Martínez: “Los entrenamientos fueron muy intensos y duros. Terminé totalmente enamorada, me encantaron, me sentí super contenta y cómoda con el cuerpo técnico y con mis compañeras, a quienes hacía mucho no las veía. Estoy muy feliz”.

Kiki forma parte de esta camada U19 desde muy chica: ya jugó tres Sudamericanos, el último en 2019 en Barranquilla, Colombia. Fue en ese certamen donde este grupo de jugadoras, en ese entonces U17, se quedaron con la medalla de bronce y el pase al Premundial que se iba a jugar en el mismo país en el 2020. Si bien el torneo fue cancelado, Argentina logró clasificar al Mundial U19 que jugará en agosto de este año en Hungría, motivo por el cual las jóvenes jugadoras estuvieron entrenando las pasadas semanas en el CENARD.

Sobre las metas para este año la cordobesa le aseguró a Prensa CAB: “Primero que nada a nivel personal quiero poder quedar entre las 12 para ir al Mundial, y si tengo la posibilidad de llegar a quedar obviamente que vestir la camiseta y dejar a Argentina siempre en un puesto más alto que años anteriores, poder hacer que Argentina siga creciendo en el básquet femenino. Y si me toca estar desde afuera, apoyar a mis compañeras, haciéndoles el aguante, y alentando como siempre que yo se que voy a estar muy contenta y muy agradecida, porque sé que mis compañeras están ahí porque dieron todo, compitieron siempre al máximo y crecieron a la par mía, me pone muy feliz por ellas”.

Pensando en USA: su referente y un sueño

“Desde chiquita siempre me gustó Europa, que por suerte tuve la posibilidad de poder conocer, es una gran oportunidad. Pero ahora mi sueño a futuro es poder ir a una Universidad a Estados Unidos y poder competir a ese nivel que yo creo que es bastante bueno para mi carrera deportiva, poder seguir creciendo y llegar lo más lejos posible. Si te digo ahora que quiero jugar la WNBA es un sueño muy grande y primero me tengo que poner una meta que pueda llegar a alcanzar, entonces mi sueño a futuro cercano es ir a una Universidad en los Estados Unidos”, asegura. Pero todo sueño viene marcado por una guía, por un referente y al escuchar los que tiene Kiana se entiende perfectamente sus objetivos: “Es Diana Taurasi, que me gusta mucho su juego, es una genia total. De Argentina me gusta mucho obviamente Meli Gretter, pero sobre todo Diana. Y en el masculino sigo a Lebron James y Russell Westbrook”, cierra.

F: Lucia Romero – Prensa CABB